jueves, 2 de diciembre de 2010

Rayos de fuego.


Centellas fugaces en forma de remezón
que descorren el letargo de esa vieja historia;
infinitas aptitudes para huir, 
la luna que se queda allí
y el fuego interior que busca revivir. 


El cofre que late tiene ciegas razones,
no hay destino que no se forje en él,
muchas verdades laten al galope,
el azar pone su cuota, ¡otra vez!.


¡Rayos de fuego que no queman!


Un incipiente perdedor se juega todo
como buscando refugio en el mas allá;
un reluciente ganador se juega todo,
se mira en el espejo de la eternidad.


¡Rayos de fuego que no queman!


Hoy tengo una vaga sensación,
¿será lo que viene mucho mejor?


¡Rayos de fuego que no queman!





1 comentario:

Yanina dijo...

Muy lindo me encantó!