domingo, 18 de julio de 2010

Sobre periodistas, microchips y ejes cartesianos (ENSAYO)


Este ensayo parte de esa gran problemática que tienen los periodistas, al menos algunos, de verse obligados a hablar de determinados temas respondiendo a los intereses (comerciales, ideológicos, políticos etc.) de las empresas para las cuales trabajan, sin tener la posibilidad de aportar algo nuevo o de dar un punto de vista distinto. Y digo algunos por que me niego a creer a que todos los periodistas, ni siquiera la mayoría, sean esa especie de robots a los que se les inserta un microchip en la lengua para que hablen de un modo determinado, (obviamente, si existiera esa raza de pseudos humanos, al ser contratados por otro medio de comunicación, con un interés opuesto al anterior,  se les cambiaria el microchip al mejor estilo teléfono celular).
Es cierto que alrededor del trabajo del periodista, en especial del presentador de telediarios,  hay muchos condicionamientos ya que la noticia que él larga al mundo, anteriormente, tuvo que pasar por una compleja maquinaria que primero la crea, después le da forma y por último le pone la frutillita del postre.
Del párrafo anterior se desprende una pregunta clave ¿la noticia es creada?, la respuesta es un contundente SI. Tengamos en cuenta que la noticia es la divulgación de un suceso novedoso, esto significa que entre los millones de acontecimientos que ocurren a diario se eligen algunos para ser dados a conocer a través de los medios masivos de comunicación y este es un proceso absolutamente subjetivo ya que quien hace la elección de estos sucesos, el gatekeeper, esta sujeto al “Conjunto de pautas que deben poseer los acontecimientos para ser tenidos en cuenta como noticia” ósea a los criterios de noticiabilidad. Después de este primer paso viene, ineludiblemente, el segundo que es cuando se le empieza a dar forma a ese ex - acontecimiento recientemente ascendido a información. Ahora es cuando empezamos a hablar de la Artefactualidad, esa actualidad producida por los medios mediante numerosos dispositivos que jerarquizan y seleccionan los aspectos de la realidad a destacar, en otras palabras, la noticia primero se extrae del montón de posibilidades que entrega el mundo día a día, después se la maquilla para que sea un producto lindo y agradable para vender (esto se debe a los intereses comerciales de los mass media) y por último se le pone la frutilla del postre, “el toque original”.
¿Por qué hablo de “toque original”? ¿Acaso cada medio no produce sus propias noticias?, esta vez la respuesta es un contundente NO. Las empresas ligadas a la comunicación de masas tienen una Agenda conformada por los hechos que no pueden faltar en la grilla informativa y normalmente, estos, suelen ser los mismos para todos los medios, es por eso que existe la circulación circular de la información, es decir, el mecanismo a través del cual todos los medios de comunicación masiva  transmiten las mismas noticias. Este asunto de la repetición de sucesos va de la mano con la competencia, la rivalidad por la primicia informativa que obliga a los medios a mirar a otros medios para no dejar fuera de agenda los temas más importantes. Pero esto suele no ser advertido por los espectadores ya que cada medio informativo busca darle una pequeña vuelta de tuerca a la noticia, un pequeño “toque original”.
Todos estos condicionamientos hacen suponer que el periodista (como exprese al principio de este ensayo, en especial el presentador de telediario) se ha convertido en un loro que solamente repite una tras otra esa crónica de sucesos (ese relato de las  noticias en forma narrativa que busca atraer al espectador mostrando hechos diferentes a los realizados en la cotidianeidad del mismo)  impuesta por el jefe para el cual presta servicios, peor aún, se presupone que el periodista  ha perdido el rol de mediador que tenia ante la sociedad. Para explayarme un poco más sobre este asunto del periodista como mediador quiero citar textualmente unos fragmentos de “La Tiranía de la comunicación” de Ignacio Ramonet: “Teóricamente se podía describir hasta ahora el periodismo con la forma de un triangulo: el acontecimiento, el mediador y el ciudadano…”…. “…Pero ahora ese triangulo se ha transformado en un eje. En un punto está el acontecimiento y en el otro está el ciudadano. A mitad de camino ya no hay un espejo sino simplemente un cristal transparente”.  
Lo que nos quiere decir Ramonet es que debido al avance tecnológico hoy en día los noticieros ponen al televidente cara a cara con la noticia (a esta altura ya podemos afirmar que noticia no es igual a realidad absoluta o al menos a toda la realidad) mientras que el informador se convierte en un simple relator. Y así es que  llegamos a un punto de encuentro entre ese periodista, llamémoslo “x”, que esta envuelto en presiones y controlado bajo un estricto adoctrinamiento ideológico – comercial, con forma de microchip implantado bajo la lengua  y este otro al que vamos a llamar “y”, que esta devenido en un enorme ventanal de vidrio que no es capaz de filtrar ni los rayos del sol. Si hiciéramos una analogía con la ciencia  matemática podríamos ubicar a estos dos tipos de periodistas sobre un eje cartesiano y la intersección de “x” e “y” nos daría como resultado un robot informador que al momento de hacer su trabajo se vuelve incapaz de razonar por si mismo y se limita a relatar los sucesos que le son impuestos por las grandes cadenas de noticias, de forma tal de inculcarle al  espectador un punto de vista determinado sobre el tema a tratar mientras este se queda absorto ante la “realidad irrefutable” que le muestra la pantalla.
En el espectador encontramos otro factor más de condicionamiento que el periodista debe afrontar a la hora de hacer su trabajo ya que “La opinión pública, por su parte, fuerza vital del periodismo americano, también es una antagonista de carácter difícil…” , Furio Colombo hacía esta apreciación sobre el público norteamericano pero, a mi entender, la fuerza de la opinión pública es, en distintos grados, importante en todo el mundo y mas todavía en este siglo XXI donde todo, principalmente los medios de comunicación, esta globalizado. 
En este último punto se basa la afirmación con la cual comencé este ensayo “me niego a creer  que todos los periodistas, ni siquiera la mayoría, sean esa especie de robots a los que se les inserta un microchip en la lengua para que hablen de un modo determinado” por que si bien es cierto que los medios tienen sobre la realidad un derecho de mirada propio es verdad, también, que ese derecho lo tiene el espectador y el periodista sabe que, aunque este presionado de distintas maneras para informar de un  modo predeterminado , el público valora las opiniones y los puntos de vista sinceros.
No tengo ningún tipo de dudas, por todo lo que expuse anteriormente, que las presiones comerciales, ideológicas, económicas  y políticas sobre la prensa existieron, existen y van a seguir existiendo pero estoy convencido que los periodistas, al no ser ni esclavos ni un producto de la matemática fatalista, expresan de distintas maneras sus puntos de vista y aportan desde donde quieren o pueden a la hora de informar.
Pero al fin y al cabo ¿en que profesión no suceden estas cosas? Los docentes tienen cronogramas y temarios que cumplir, los abogados leyes que acatar, los médicos determinados protocolos que seguir etc. Y sin embargo cada maestro tiene su manera de enseñar, cada abogado su forma de interpretar las leyes y cada médico una vuelta de tuerca con la que suele hacer milagros.
¿No les parece que cada periodista tiene su manera de expresarse mas haya de todas las presiones?
Yo solamente intento aportar un punto de vista positivo sobre el trabajo de quien informa teniendo que nadar en esta compleja marea repleta de microchips y ejes cartesianos. 


Luis Torre.

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