Es cierto que alrededor del trabajo del periodista, en
especial del presentador de telediarios,
hay muchos condicionamientos ya que la noticia que él larga al mundo,
anteriormente, tuvo que pasar por una compleja maquinaria que primero la crea,
después le da forma y por último le pone la frutillita del postre.
Del párrafo anterior se desprende
una pregunta clave ¿la noticia es creada?, la respuesta es un contundente SI.
Tengamos en cuenta que la noticia es la
divulgación de un suceso novedoso, esto
significa que entre los millones de acontecimientos que ocurren a diario se
eligen algunos para ser dados a conocer a través de los medios masivos de
comunicación y este es un proceso absolutamente subjetivo ya que quien hace la
elección de estos sucesos, el gatekeeper,
esta sujeto al “Conjunto de pautas que deben poseer los acontecimientos
para ser tenidos en cuenta como noticia” ósea a los criterios de noticiabilidad. Después de este primer paso viene,
ineludiblemente, el segundo que es cuando se le empieza a dar forma a ese ex -
acontecimiento recientemente ascendido a información. Ahora es cuando empezamos
a hablar de la Artefactualidad , esa
actualidad producida por los medios mediante numerosos dispositivos que
jerarquizan y seleccionan los aspectos de la realidad a destacar, en otras
palabras, la noticia primero se extrae del montón de posibilidades que entrega
el mundo día a día, después se la maquilla para que sea un producto lindo y
agradable para vender (esto se debe a los intereses comerciales de los mass
media) y por último se le pone la frutilla del postre, “el toque original”.
¿Por qué hablo de “toque original”? ¿Acaso cada medio no
produce sus propias noticias?, esta vez la respuesta es un contundente NO. Las
empresas ligadas a la comunicación de masas tienen una Agenda conformada por los hechos que no pueden faltar en la grilla
informativa y normalmente, estos, suelen ser los mismos para todos los medios,
es por eso que existe la circulación
circular de la información, es decir, el mecanismo a través del cual todos
los medios de comunicación masiva
transmiten las mismas noticias. Este asunto de la repetición de sucesos
va de la mano con la competencia, la
rivalidad por la primicia informativa que obliga a los medios a mirar a otros
medios para no dejar fuera de agenda los temas más importantes. Pero esto suele
no ser advertido por los espectadores ya que cada medio informativo busca darle
una pequeña vuelta de tuerca a la noticia, un pequeño “toque original”.
Todos estos condicionamientos hacen suponer que el
periodista (como exprese al principio de este ensayo, en especial el
presentador de telediario) se ha convertido en un loro que solamente repite una
tras otra esa crónica de sucesos (ese
relato de las noticias en forma
narrativa que busca atraer al espectador mostrando hechos diferentes a los
realizados en la cotidianeidad del mismo) impuesta por el jefe para el cual presta
servicios, peor aún, se presupone que el periodista ha perdido el rol de mediador que tenia ante
la sociedad. Para explayarme un poco más sobre este asunto del periodista como
mediador quiero citar textualmente unos fragmentos de “La Tiranía de la
comunicación” de Ignacio Ramonet: “Teóricamente
se podía describir hasta ahora el periodismo con la forma de un triangulo: el
acontecimiento, el mediador y el ciudadano…”…. “…Pero ahora ese triangulo se ha transformado en un eje. En un punto está
el acontecimiento y en el otro está el ciudadano. A mitad de camino ya no hay
un espejo sino simplemente un cristal transparente”.
Lo que nos quiere decir Ramonet es que debido al avance
tecnológico hoy en día los noticieros ponen al televidente cara a cara con la
noticia (a esta altura ya podemos afirmar que noticia no es igual a realidad
absoluta o al menos a toda la realidad) mientras que el informador se convierte
en un simple relator. Y así es que
llegamos a un punto de encuentro entre ese periodista, llamémoslo “x”,
que esta envuelto en presiones y controlado bajo un estricto adoctrinamiento
ideológico – comercial, con forma de microchip implantado bajo la lengua y este otro al que vamos a llamar “y”, que esta
devenido en un enorme ventanal de vidrio que no es capaz de filtrar ni los
rayos del sol. Si hiciéramos una analogía con la ciencia matemática podríamos ubicar a estos dos tipos
de periodistas sobre un eje cartesiano y la intersección de “x” e “y” nos daría
como resultado un robot informador que al momento de hacer su trabajo se vuelve
incapaz de razonar por si mismo y se limita a relatar los sucesos que le son
impuestos por las grandes cadenas de noticias, de forma tal de inculcarle
al espectador un punto de vista
determinado sobre el tema a tratar mientras este se queda absorto ante la
“realidad irrefutable” que le muestra la pantalla.
En el espectador encontramos otro factor más de
condicionamiento que el periodista debe afrontar a la hora de hacer su trabajo
ya que “La opinión pública, por su parte,
fuerza vital del periodismo americano, también es una antagonista de carácter difícil…”
, Furio Colombo hacía esta apreciación sobre el público norteamericano
pero, a mi entender, la fuerza de la opinión pública es, en distintos grados,
importante en todo el mundo y mas todavía en este siglo XXI donde todo,
principalmente los medios de comunicación, esta globalizado.
En este último punto se basa la afirmación con la cual
comencé este ensayo “me niego a
creer que todos los periodistas, ni
siquiera la mayoría, sean esa especie de robots a los que se les inserta un
microchip en la lengua para que hablen de un modo determinado” por que si
bien es cierto que los medios tienen sobre la realidad un derecho de mirada propio es verdad, también, que ese derecho lo
tiene el espectador y el periodista sabe que, aunque este presionado de
distintas maneras para informar de un
modo predeterminado , el público valora las opiniones y los puntos de
vista sinceros.
No tengo ningún tipo de dudas, por todo lo que expuse
anteriormente, que las presiones comerciales, ideológicas, económicas y políticas sobre la prensa existieron,
existen y van a seguir existiendo pero estoy convencido que los periodistas, al
no ser ni esclavos ni un producto de la matemática fatalista, expresan de
distintas maneras sus puntos de vista y aportan desde donde quieren o pueden a
la hora de informar.
Pero al fin y al cabo ¿en que profesión no suceden estas
cosas? Los docentes tienen cronogramas y temarios que cumplir, los abogados leyes
que acatar, los médicos determinados protocolos que seguir etc. Y sin embargo
cada maestro tiene su manera de enseñar, cada abogado su forma de interpretar
las leyes y cada médico una vuelta de tuerca con la que suele hacer milagros.
¿No les parece que cada periodista tiene su manera de
expresarse mas haya de todas las presiones?
Yo solamente intento aportar un punto de vista positivo
sobre el trabajo de quien informa teniendo que nadar en esta compleja marea
repleta de microchips y ejes cartesianos.
Luis Torre.


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