lunes, 4 de febrero de 2008

El que nunca perdió

La victoria obnubilo al gran campeón que se confio de su invensible razón hasta que la llama sagrada ascendió y esquivando trincheras le hizo tragar pastillas viejas. Nunca vence quien reñega de la plenitud por que solo existe derrochando vida pero la magia se la olvido en la juventud y hoy muerde el suelo de una batalla perdida. El que yacia derrotado resulta que ahora resurgió y desenmascaro en una oleada al que nunca venció, la luz que parecia agotada finalmente se encendió en el espiritu altruista del que nunca perdió. Cuanta pureza reprimida ocultaba aquel lugar, él cantaba triunfante una falsa verdad pero de la nada la vieja llama encegueció y el que yacia derrotado de sus cenizas reencarno.

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