El desconcierto envolvió a lo conciente
e inconcietemente nos dejamos llevar
por un camino de facetas y vertientes,
gire noventa grados de repente.
Mostró su cara adornado e imponente
como la luz inca que atornillo en su plenitud,
el descascarado cerebro que alguna vez lo imagino,
lo fasciante y su actitud.
Gire noventa grados y ahi te vi
adornado para la ocasión,
siempre asi.

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